27 de enero: contra la banalización del Holocausto

27 de enero

Hoy, 27 de enero, rememoramos que hace ocho décadas, en el corazón de una Europa que se jactaba de su refinamiento, se abrió una grieta por la que se escapó la humanidad. La Shoá no fue un rayo caído de un cielo sereno, sino una arquitectura del horror construida con la precisión de mentes cultivadas y la frialdad de la técnica moderna. No fue solo el crimen de una nación; fue el eco de muchos silencios, la suma de manos que cerraron persianas y corazones que eligieron la omisión.

En el presente, el mayor peligro no habita en el olvido, sino en la ligereza de la comparación. Quienes equiparan aquel abismo con los conflictos actuales suelen mirar solo la superficie, sin sumergirse en la singularidad de un exterminio que no tiene parangón en la crónica de nuestra especie —Baruj Hashem—. Peor aún es la tentación de declarar el Holocausto como algo “ininteligible”, un misterio que escapa a la razón. Al decir que es incomprensible, nos otorgamos un indulto intelectual: si no se puede entender, creemos no tener el deber de vigilar sus raíces en nosotros mismos.

Pero la Shoá es humana, dolorosamente humana. Comprenderla requiere la paciencia del arqueólogo: dificultad, tiempo y aplicación. Renunciar a entender es rendirse al azar o al destino; es admitir que somos demasiado perezosos para mirar el abismo que desafía las ilusiones que tenemos sobre nuestra propia sociedad. Por eso, recordar hoy es un acto de resistencia que se cultiva en la lectura y el documento.

Y al caer la tarde, cuando el aroma de la cena inunda el hogar y la luz cae suave sobre los rostros de quienes amamos, debemos encender la gratitud más profunda. Porque entonces, incluso en sociedades tan ricas y supuestamente “civilizadas” como las nuestras, el hilo de la vida se cortó de un tajo. Cada abrazo, cada palabra tierna, cada mesa compartida es un acto de rebeldía: es el calor que se alza contra el frío del odio, es la luz que se enciende donde ellos quisieron sembrar solo tinieblas. Amar a los nuestros hoy es el tributo más hermoso y la resistencia más silenciosa contra quienes quisieron extinguir el amor, la única verdad.

27 de enero

Autor

  • Santiago Pérez Hernández

    Soy abogado de Bogotá - Colombia graduado de la Universidad Libre, con intereses y experiencia en derecho comercial, procesal, civil, derechos de autor, MASC y familia. He trabajado en el Tribunal Superior de Distrito Judicial de Bogotá y en juzgados de Pequeñas Causas y Competencia Múltiple, donde he realizado sustanciación de autos, nulidades, elaboración de sentencias, recursos, tutelas e incidentes de desacato.

    Integro la práctica jurídica con la investigación y la divulgación. Escribo de forma periódica sobre derecho, historia, economía, política y literatura, combinando rigor académico y análisis crítico.

    View all posts